Dieta paleolítica
La dieta paleo o dieta paleolítica se basaen unos sencillos puntos básicos. Actualmente, la dieta de casi todos los seres humanos presenta una elevada cantidad de carbohidratos. Nuestro cuerpo obtiene energía rápida de estos carbohidratos, la convierte en glucógeno y la utiliza para realizar los esfuerzos más fuertes, mientras, como recurso lento utiliza las grasas. Pero, como el cuerpo solamente puede guardar unos pocos carbohidratos (porque está diseñado de esta forma), para ser usados, el resto se convertirán en grasa. Grasa que almacenará el cuerpo para poder tener más energía que usar en próximos esfuerzos.
Así, esta dieta explica como nuestros antepasados se alimentaban a base de animales y plantas, y no comían tantas veces, puesto que almacenaban la energía. Por tanto el resumen de los puntos en que se basa esta dieta es sencillo: hoy día comemos más carbohidratos de los que necesitamos para producir energía, y es por esto que almacenamos grasa en lugar de gastarla. Mediante la dieta paleo, se busca, por tanto, el lograr llevar a un nivel de estabilidad total los flujos de energía (estabilidad entre lo que consumimos, y lo que gastamos) mediante la reducción de los carbohidratos procesados.
¿Qué encontrarás aquí?
Beneficios y propiedades de la dieta paleo
Es posible, según explica la dieta paleolítica, a partir de la reducción de la ingesta de carbohidratos procesados como por ejemplo el grano cultivado (incluído el grano integral), y por supuesto el azúcar, el lograr equilibrar la producción de insulina en el organismo. Mediante esta nueva alimentación se logrará perder peso y eliminar los problemas físicos provocados por un régimen con muchos carbohidratos. Y así, se podrá también cortar de raíz con muchos de los problemas de salud y enfermedades que afectan al organismo en los tiempos actuales y modernos (mucho más relacionados con la alimentación, según esta dieta, de lo que pensamos).
¿Quién debe realizarla?
Resulta complicado el adaptar la dieta paleolítica al estilo de vida actual, pero no es imposible. Nuestros antepasados, aquellos seres humanos que vivieron en el paleolítico (de ahí el nombre de la dieta), contaban con un cuerpo en forma, con muy pocas cantidades de grasa y es por ello que, esta dieta resulta adecuada tanto para aquellas personas que están buscando perder peso de forma sostenida, como para todas aquellas personas que quieren pasar a llevar un estilo de vida más saludable, sin alimentos procesados pesados para el organismo. También para aquellos que buscan mantenerse en forma con un peso adecuado.
Esta dieta puede realizarse por tanto, por cualquier tipo de persona cuyo objetivo final sea el lograr un estado saludable, o conseguir eliminar o reducir al mínimo el riesgo de enfermedades derivadas de una mala alimentación, así como mantenerse en un peso adecuado para sus determinadas características físicas. Mediante la eliminación de los alimentos procesados, una nutrición adecuada y la consecución, por tanto, del correcto equilibrio del organismo, cualquiera puede conseguir sentirse más sano siguiendo las pautas de la dieta paleolítica. Pero, cabe recordar que no debería comenzarse ningún régimen alimentario sin la correcta supervisión de un médico o especialista nutricional, así como acudir a alguno de éstos en caso de detectarse cualquier problema de salud (estados de carencia nutricional, por ejemplo) que pudieran suponerse derivados de la implementación de este o de cualquier nuevo método o plan alimenticio).
¿Cómo llevarla a cabo?
La puesta en marcha de la dieta paleolítica, al igual que su planteamiento, es sencilla. Pero, debe tenerse en cuenta que si se va a comenzar a implementar esta dieta y eso va a suponer un gran número de cambios en la dieta actual, y por tanto en el organismo (a partir de los alimentos que éste va a pasar a recibir), resulta importante el empezar a introducir estas modificaciones de forma lenta y progresiva. De no hacerlo, además de resultar muy brusco para el organismo, esto podría traducirse en un fracaso total en la introducción del nuevo método alimenticio. Por ello, mejor acostumbrarse poco a poco a la dieta paleolítica. Por ejemplo, se puede empezar por eliminar comidas basura como las bebidas gaseosas o los refrescos, o quitando el pan de la dieta. Posteriormente podrá ya eliminarse, por ejemplo, la pasta. A partir de aquí hay que tener en cuenta algunos principios básicos:
La base de una dieta paleolítica serán las verduras (plantas). Al principio, teniendo en cuenta que actualmente las verduras han pasado a considerarse guarnición o acompañamiento para casi todos los platos, recetas o dietas, el lograr que una dieta se centre en las verduras puede parecer complicado. Así, en esta dieta las verduras serán el plato principal. Debe servirse por tanto una gran porción: verduras crudas, verduras hervidas, verduras guisadas o verduras cocinadas al horno. También puedes tomar puré de verduras o crema de verduras o sopa de verduras, hay múltiples y variadas opciones. Igual que hay múltiples y variadas verduras, seguro que habrá alguna que se adecúe a cada persona.
En segundo lugar, cobran importancia el pescado, la carne y los huevos (animales). Antiguamente, las calorías y las proteínas solían obtenerse de cualquier animal (hasta insectos o anfibios). Los seres humanos que vivían más pegados al ecuador de la tierra consumían más vegetales, mientras, los que sobrevivían en el frío tenían que consumir más animales.
En tercer lugar se encuentran también las hierbas y las especias, los aceites, las semillas, los frutos secos y la fruta.
Las verduras, las especias y hierbas, y las frutas constituirán el principal proveedor de carbohidratos para el organismo (y esto es muy interesante puesto que no aportan tantas calorías como otras fuentes de carbohidratos), así como de vitaminas y de minerales (de entre otros micronutrientes).
Mientras que los aceites, las semillas, los frutos secos y los productos de origen animal aportan más calorias, pero servirán como proveedor de proteína y de grasa saludable para el organismo, logrando una creación mínima de insulina.
En cuanto a los alimentos prohibidos, cabe reseñar, por supuesto, todos aquellos con agentes tóxicos o nocivos para la salud de nuestro organismo. Productos manufacturados como nocivos azúcares, grasas adulteradas químicamente, así como alimentos con un alto grado de procesamiento. Por ejemplo, refrescos de diferentes tipos, zumos o bollería.
Pero, cabe mencionar también otro tipo de productos que son aceptados ampliamente como saludables en casi todo tipo de dietas, que la dieta paleo (basándose en la explicación mencionada más arriba), recomienda eliminar o reducir de la dieta. Se trata de todos aquellos alimentos basados en el grano procesado, incluso integral. De entre estos alimentos cabría mencionar la pasta o el pan, la harina y sus derivados, o los cereales. Por ejemplo, macarrones o pizza. Como se explicaba arriba, el sistema digestivo de nuestro organismos no está preparado para procesar toda la estructura de los granos, así como tampoco para digerir demasiads carbohidratos (que serán acumulados en forma de grasa).
La dieta permite de vez en cuanto y de forma muy moderada el consumo de café, de productos lacteos, de arroz, de alcohol, de chocolate y de legumbres, puesto que estas últimas contienen buenas cantidades de magnesio y de potasio.
Algunas pautas o estrategias
Si se va a llevar a cabo la dieta paleolítica o se va a optar por este estilo de vida deberían tenerse en cuenta unos puntos básicos:
1. Como para todo estilo de vida saludable, resulta muy importante el dormir y descansar las horas necesarias (entre siete y ocho horas al día).
2. Debe consumirse una cantidad de agua adecuada, como para mantenerse hidratado (lo ideal es de uno y medio a dos litros al día).
3. Se recomienda también la práctica continuada de deporte o ejercicio físico (al menos treinta minutos al día).
4. El consumo de alcohol debe reducirse y está prohibido fumar.
5. Deben eliminarse los azúcares, poco a poco.
6. Se tienen que eliminar también los alimentos procesados.
7. Quitar de la dieta los alimentos basados en el grano procesado (incluso el integral).
8. Comer de dos a tres veces al día, sin picar entre horas.
9. Comer proteínas magras cada día (animales).
10. Obtener la fibra diaria de los vegetales y los frutos (plantas).
11. Permitirse también las grasas buenas (de los pescados o los frutos secos, por ejemplo).
12. Consumir hidratos completos de las frutas, los vegetales o las semillas. La fruta debe tomarse con moderación, evitando las que lleven demasiado azúcar.
13. Y muy recomendable también resultaría el tomar el sol para lograr una correcta metabolización de las vitaminas.